200 años en el olvido

JanVermeer (1632-1675) Pintor Holandés

Una de las obras más famosa y enigmática es La Joven de la Perla, la cual se ha convertido en un icono de la cultura holandesa que se le denomina como ‘la Mona Lisa del Norte’ o ‘la Mona Lisa holandesa’.

Un pintor que en su época carecía  de fama y que actualmente es considerado uno de los mejores del siglo XVII por la  fuerza de la composición y el empleo de pocos colores, claros y brillantes en  sus obras.

  Jan Vermeer se casó en 1653 con  Caterina Bolnes, perteneciente a una acomodada familia católica, que le dio  once hijos. La necesidad de mantener a una familia tan numerosa le impidió  gozar de suficiente desahogo económico,  varias de sus obras se  perdieron porque en más de una ocasión tuvo que entregarlas para pagar sus  deudas a los tenderos. Jan Vermeer murió pobre en Delft, el 15 de diciembre de  1675, y su mujer tuvo que vender sus cuadros al ayuntamiento para sobrevivir y  mantener a sus ocho hijos todavía menores y solicitar ser declarada insolvente.

  Vermeer fue olvidado tras su  muerte y no se le redescubrió hasta el siglo XIX. A partir de entonces  se le considera uno de los más grandes  pintores holandeses.

La metódica y extraordinaria  técnica de Vermeer, hace totalmente diferente sus obras,  recrea como nadie el ambiente de un país  pequeño como es Holanda.  El manejo de la  luz que emplea tanto en interiores como exteriores  es de enorme sutileza y delicadeza, la pureza   y armonía del color hace de sus pocas  obras que se conocen algo único, el tenía la sensibilidad tal para captar con  ojo y, pincel en mano detalles como el encanto del cabello, la complicidad en  los ojos, el brillo de un pendiente, la seducción de unos labios, la melancolía  de una calle…

Aunque se cree que Vermeer nunca  se dedicó profesionalmente a la pintura, sino que administró el hostal heredado  de su padre y el negocio de marchante de arte legado igualmente por su  progenitor se conservan 35 lienzos, fruto del “amor al arte” que él tenía hacia  la pintura.

Vermeer tenía amor por los  detalles  mínimos  que elegía colores originales que armonizaban  perfectamente y que se ponen de manifiesto gracias a los blancos: el azul  zafiro, el amarillo limón, el bermellón, el ocre rojo.

Una de las obras más famosa y  enigmática es  la Joven de la Perla, la cual se ha convertido en un icono de la  cultura holandesa que se le denomina como ‘la  Mona Lisa del Norte’ o ‘la Mona Lisa  holandesa’.

El manejo de luz y contraste  cromático da gran belleza y realismo a la obra. En el fondo oscuro destaca la  figura de la joven como un fondo de luz y pintura, la íntima mirada fija de la  chica hacia el espectador, la perla, el blanco del cuello de la camisa, los labios  entreabiertos, hace esta obra exquisita.

Si quieren ver y transportarse a esta enigmática  historia del cuadro de ‘La joven de la perla’ les recomiendo la  película, adaptación de la novela de Tracy  Chevalier del mismo nombre y dirigida por Peter Webber, con una impresionante ambientación  y fotografía que recrean de manera admirable la luz, el color y la composición  de los cuadros del propio Jan Vermeer, protagonista de esta historia.

 

 

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